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La UNR realizó un acto de desagravio y restitución del cargo docente del ex Decano de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Oscar Umberto Scremin.

La Universidad Nacional de Rosario realizó una reparación histórica al Dr. Scremin y la Facultadde Ciencias Médicas lo nombró en un cargo de Profesor Invitado durante un acto que tuvo lugar en el aula magna de la casa de estudios el 16 de noviembre.

El Dr. Oscar Umberto Scremin fue docente y posteriormente, en el período 1973/75,  decano de la Facultad de Ciencias Médicas hasta que fue separado de su cargo. De esta manera se convirtió en una víctima directa de los padecimientos sufridos por las nefastas políticas instrumentadas en el país, que culminaron con la dictadura militar el 24 de marzo de 1976.

Dado que en la Universidad Nacional de Rosario buena parte de sus docentes, no docentes y alumnos fueron sospechados, desaparecidos o desempleados, tal cual consta en los considerandos de la resolución Nº1 de 1976 del Consejo Superior, por el cual fue cesanteado el entonces profesor Scremin, el RectorDarío Maiorana  consideró “oportuno y conveniente” realizar una reparación histórica al Dr. Scremin y las demás personas involucradas en los aludidos actos administrativos.


Es por ello que el Rector derogó todas esas resoluciones persecutorias en lo ideológico dictadas por el entonces rector normalizador y decano normalizador de la Facultad de Ciencias Médicas, dejando “a salvo el buen nombre y honor del Dr. Scremin” y, a su vez, el actual decano de Medicina, Dr. Carlos Crisci, volvió a designarlo como docente de esa casa de altos estudios.

El Dr. Scremin brindó un discurso conmovedor en el que se refirió al difícil momento que le tocó vivir: “Estábamos bajo el ataque de los sistemas represivos más serios que conoció nuestra historia, pero hoy tenemos que mirar para delante y construir sin por ello olvidar lo ocurrido.”

A su vez, agradeció la decisión tomada por la Universidad Nacional de Rosario cuando señaló: “Por suerte contamos con autoridades en la Universidad que nos garantizan un futuro brillante”. Por otra parte, dio un mensaje a los jóvenes en el que destacó que “hay que construir, no hay que enfrentarse por cuestiones superficiales y estériles, hay que profundizar en las coincidencias y no en las diferencias. De esta manera, si todos nos unimos, vamos a poder obtener el objetivo de una mejor universidad.”

El  Decano de Ciencias Médicas recordó que si bien el Dr. Scremin está actualmente radicado en Estados Unidos, desde hace un año concurre
a la Facultad y dirige a un grupo de investigadores en el desarrollo de sus
tesis doctorales.



Maiorana señaló que él sólo fue “el instrumento de la comunidad universitaria para poder realizar la reparación histórica y la reincorporación del Dr. Scremin al cuerpo docente.” Y expresó: “El Dr. Scremin es la memoria de muchos docentes y personas que hoy no están con nosotros y desafortunadamente si no hubiera existido el terrorismo de Estado y la dictadura militar, hoy serían profesores honorarios o serían los profesores de nuestros alumnos así que de alguna manera estamos mirando al futuro”.

Discurso del doctor Oscar Scremin en el acto en que fue repuesto en su cargo docente en la Facultad de Ciencias Médicas.

Sr. Rector Profesor Maiorana, Sr. Vicerrector Licenciado Seminara, Sr. Decano de Medicina Dr. Crisci, Sr Secretario Académico Dr. Berra. Aprecio infinitamente este acto y lo acepto porque reivindica no ya a mi persona y todos los integrantes de aquel Decanato de 1973 que se mencionan en la resolución del 8 de enero de 1976, doctores Carlos Nardín, Miguel Lucero, Víctor Trucco, que hoy están aquí, doctores Enrique Pedernera, Ricardo Massa, Adalberto Vieyra, Raúl Ferreira y Juan Ferrarons. Además de este grupo, este acto reivindica a un tiempo y un proceso del que participaron los docentes, no docentes y
estudiantes de esta casa. Una experiencia de democracia directa que elaboró, entre otras cosas, un cambio curricular construido en  reuniones en que la participación de los  estudiantes se articuló con la de los docentes. Un proceso en el que participaron todos sin distinción de tendencias y aun los que no reconocían ninguna.

De allí salió un programa de docencia en medicina materno-infantil con inserción en la comunidad, la integración de todas las ciencias básicas de segundo año en torno a unidades temáticas con orientación clínica, el programa de medicina integral del adulto y muchas otras experiencias originales e inéditas. Por supuesto, la dictadura lo borró todo y retornó a un sistema educativo obsoleto. Hoy nos satisface ver que en democracia, esos arcaicos esquemas han sido reemplazados por una orientación integradora.

Es ciertamente adecuado que estemos reunidos aquí en esta Aula Magna con tanta historia y a la que dimos el nombre de Constantino Razzetti, uno de los primeros mártires de la violencia que se desató en aquellos años. Constantino fue profesor Emérito de esta casa, reincorporado en 1973 después de 18 años de exclusión de la Universidad que empezó con su cesantía en septiembre de 1955.

Habíamos colocado una placa en esa puerta que decía Aula Constantino Razzetti. La dictadura arrancó esa placa, pero no pudo arrancar a aquellos que dieron lo más preciado que tenían: la vida.

Estas paredes guardan los ecos de sus voces que expresaban sus ideales y sus sueños. No olvidemos nunca que es por ellos y por los miles que hoy no están y que podrían llenar centenares de aulas como esta que hoy gozamos esta democracia y esta libertad.
Y ahora quiero hablarle a los jóvenes, porque de ellos es el futuro. Les quiero contar lo que nos pasó a nosotros que, como ustedes hoy, ansiábamos construir una Universidad al servicio del pueblo que incluyera a todos. Primero nos infiltraron, después nos dividieron y solo entonces, cuando nos vieron enfrentados y por ende débiles asestaron el golpe que nos sumió en el horror que todos conocen.

No dejen que les pase a ustedes, no profundicen las diferencias, sino las
coincidencias. Quisiera enfatizar que la diversidad de opinión es
fundamentalmente importante y es lo único que puede asegurar la supervivencia de la democracia. No se trata de abandonar los ideales ni los principios, sino de encontrar  objetivos comunes y, a partir de allí, construir el futuro con hechos concretos.  No perdamos el tiempo en discusiones y enfrentamientos estériles. Les recuerdo una frase de nuestro líder y maestro: “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”. Recuerden esto, tan simple y tan cierto, y el futuro será de ustedes.
Hablemos del futuro. La Universidad es el sitio del saber, donde el conocimiento se adquiere y se transmite, donde se aprende a conocer el medio físico, social y biológico en que vivimos. Esto requiere grandes esfuerzos y contar con todo lo que la ciencia puede ofrecer. Requiere hacer la mejor ciencia posible con los medios a nuestro alcance para poder lograr estos objetivos.

Esta Universidad, la del Estado, sin limitaciones, sin intereses mezquinos, sin compromisos con el poder económico, sin prejuicios, con una misión fundamental:
mejorar la vida y el bienestar del pueblo, debe cultivar la excelencia en todo sentido. Su razón de ser es la comunidad, su materia prima los estudiantes y su núcleo los docentes, no docentes y científicos. Los científicos aportarán a la docencia y los docentes se nutrirán de la ciencia. La ciencia aplicada, la tecnología y la innovación creativa se nutren de la ciencia básica. Debemos cultivarlas a todas y tratar de ser los mejores cada uno de esos niveles. Para contribuir a ese objetivo estamos volviendo y tratando de reclutar al mayor número posible de científicos que se formaron en nuestra Universidad y emigraron en distintas épocas y por diversos motivos. Les pedimos y muchos de ellos ya han comprometido su aporte voluntario en formar equipos, tiempo para entrenar a nuestros docentes y estudiantes y lugar en sus laboratorios en diversas universidades del mundo para mandar a nuestros becarios con el compromiso de volver a sumar su aporte al crecimiento de esta Universidad. Es todavía un sueño pero confiamos en hacerlo realidad.

Finalmente, el apoyo a nuestra iniciativa de contribuir a la formación de
investigadores y docentes y el compromiso con la causa de los derechos humanos de las actuales autoridades de la Universidad Nacional de Rosario y la Facultad de Medicina abren el camino de esta nueva etapa. El pasado ha sido difícil y doloroso. El futuro será también difícil, pero si aprendemos del pasado, nos mantenemos unidos y trabajamos sin desmayos podremos tener una Universidad que sea orgullo de nuestro pueblo.

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Publicado: 15/11/07

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